Las imágenes de los sueños y las imágenes de la memoria tienen sonido.
Con el cine nos dimos cuenta que las imágenes tienen música.
Con la música sucede algo más antiguo y más íntimo: cuando te toca realmente puedes inventar tus propias imágenes y sonar cosas que no sabías que ibas a soñar.
La música es como una selva: tiene límites pero no los conocemos.
Hagamos posible lo mágico, viéndolo con ojos calientes.
Gato Barbieri

Taberna do Arrufa/Cuba – Imagem de António Cunha
Cantar de copo vazio?
Ora essa!